25 Nov
Luces, artes y magia invernal.

Hay una magia especial al cruzar las puertas de Villa Giustiniani-Tonon en Busco el domingo pasado. La campiña del Véneto se extiende a su alrededor, tranquila y ligeramente brumosa en el aire otoñal. El lugar es apartado, es cierto, pero es precisamente este aislamiento lo que le da al ambiente una sensación de atemporalidad, lejos del ajetreo de la vida cotidiana.
Y luego está la propia Villa. Una joya histórica que habla de siglos de familias ilustres como los Giustiniani, y de cambios de propietarios que han enriquecido su encanto. Descubrir su historia significa adentrarse en un pasado de arquitectura majestuosa y antiguo esplendor.
Pero el corazón palpitante de ese domingo no estaba en los salones decorados con frescos, sino arriba. Nos recibieron en el ático, el espacio bajo los tejados, normalmente oculto y secreto. Y aquí surgió la magia: entre las vigas de madera a la vista, la pátina del tiempo en las paredes y la luz que se filtraba por las ventanas, dimos vida a nuestro pequeño mercado.
Ese lugar rústico pero impactante, tan íntimo y lleno de carácter, estaba lleno de voces, colores y esas pequeñas artesanías que cuentan historias. Era como asistir a un evento especial en un lugar que normalmente guarda silencio.
Muchísimas gracias a todos los que vinieron a visitarnos y a recorrer este encantador paisaje. Y un sincero agradecimiento a mi amiga, mi compañera de aventuras en el desván y en la vida. Sin su apoyo y alegría, ni siquiera organizar un evento en un lugar tan único habría sido tan placentero. Con ella, cada esfuerzo se convierte en un recuerdo inolvidable.
Gracias a todos por hacer de este domingo en la villa algo inolvidable.

https://www.villagiustinianitonon.it/la-villa/

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