
En Génova, el antiguo convento de Santa Brígida del siglo XV, restaurado pero fiel a un estilo antiguo, desde las paredes verdes a los techos con frescos y los yesos antiguos que cuentan historias del pasado, no hay lugar más sugerente para tejer redes culturales y crear conexiones significativas. Hoy este espacio mágico se ha convertido en el escenario de diez talentosos creativos, cada uno de los cuales exhibe sus propias obras, aportando un caleidoscopio de ideas y productos originales. Mi experiencia en este lugar estuvo iluminada por un cálido abrazo de colores y creatividad, haciendo del día un viaje extraordinario en nombre de algo verdaderamente especial.
